lunes, 21 de octubre de 2013

De rodillas


Ha sido una semana histórica en la democracia paraguaya. No es fácil que confluyan tantas cosas en sentido real y metafórico que ameriten un comentario. Desde la resistencia a entregar información pública a los ciudadanos, la decisión de la Corte de favorecer a un activista cívico de San Lorenzo, pasando por las boutades de Tuma, el pulgar abajo para Goli y concluyendo con la arrodillada masiva de los legisladores en el mismo pleno del Congreso ante un predicador que nació sin manos ni pies. Se dieron tantas cosas en tan corto tiempo que sacudieron la modorra repetida de los casos de corrupción con los que la política nos tiene acostumbrados.

Un punto a favor de Daniel Vargas T., que se animó a hacer historia. Nosotros solo le pusimos los argumentos jurídicos para llegar a la última instancia y comprobar que la petición de un ciudadano de informarse no es ninguna insolencia. La decisión de la Corte es un hecho histórico, sin lugar a dudas, y permite que expresiones como “quién te creés vos para preguntar” o “si no te gusta... te jodés” den paso a una pedagogía cívica que tanta falta hace ejercitarla en el país. Ahora solo queda aprobar la ley reglamentaria del artículo 28 de la Constitución Nacional, para que terminemos por cerrar un capítulo adeudado desde 1992 por el Congreso. Los legisladores, a regañadientes, comenzaron a dar información, constatándose que han hecho del lugar una referencia de las peores formas de nepotismo conocidas. Niñeras, amantes, hijos, hermanos y demás parientes hacen parte de una legión de contratados que viven como príncipes y su corte. Ganan demasiado por no hacer nada y solo por ser cercanos de los 125 legisladores electos por el pueblo. Cada uno llevó a su pariente y con el mejor tono y argumento fundamentaron la razón de su contratación. El senador Franco reconoció que su hijo fue contratado para el dispensario médico (¿) de la institución, aunque se pase más tiempo en su oficina (¡). Otra fue más lejos diciendo que “no saben lo que cuesta conseguir un empleo para un joven con un diploma como mi hijo”. En vez de buscar opciones que permitan generar empleos, han terminado por convertir al Estado en un botín personal y patrimonial del que extraen todo lo que pueden. Esta industria extractiva no puede continuar y es importante que el Soberano lo sepa y ha comenzado a recibir información de sus mandatarios infieles y de cómo se han aprovechado de ellos. Es importante para la rectificación el reconocimiento, y eso se dio el jueves pasado.
Arrodillados los senadores de este estado aconfesional y laico, según su Constitución, se hincaron de rodillas ante las palabras de Nick, el predicador australiano, que entre otras cosas pedía la bendición a sus familias y pedía perdón por sus pecados al tiempo que reclamaba un milagro para guiar los destinos del Paraguay. En sus palabras imploraba un país más justo con techo y salud para todos. El que inspiraba no tenía manos ni pies. Fue un momento extraordinariamente lleno de una metáfora inspiradora. Era como si el pueblo paraguayo, donde una de cada 4 personas va a la cama sin comer todos los días y en donde la multiplicación y manipulación de pobres han sido la constante a lo largo de estos años, hablara ante estos políticos que tanto daño hicieron al país. Lo importante es cuántos en realidad se han convertido y cuántos seguirán cínicamente con lo mismo que vienen haciendo desde años. Sería importante, por ejemplo, que como resultado Oviedo Matto devolviera los fondos que llevó del Indert por la transacción de Altos.
Qué semana esta para meditar y reflexionar, pero por sobre todo para cambiar y poner de pie a un país humillado, arrodillado y vejado por sus mandatarios desde hace mucho tiempo.

El stronismo que nunca vencimos

A casi cinco lustros de la caída de Stroessner, se ha convertido en un dicho común el decir que aquel régimen autocrático y sanguinario institucionalizó la corrupción.
¿Existían prácticas de corrupción antes? Sin duda que sí. Pero los 35 años del stronismo saquearon el país y, de paso, dejaron en nosotros la terrible y arraigada idea de que hacerlo no era malo.Entonces, las prácticas corruptas no fueron patrimonio exclusivo de Stroessner y sus secuaces, pero ellos se quedaron tanto tiempo en el poder que lograron inocular en nuestro ADN cultural el latrocinio, la venalidad, el nepotismo y otras lindezas al punto que en vez de condenar al que las lleva a cabo lo queremos imitar.
Es así que incluso encontramos alarde donde debería haber vergüenza, y el término výro se aplica automáticamente a aquel que no aprovecha la situación para robar del erario público o en el ámbito privado.
Las instituciones encargadas de castigar las prácticas corruptas y de instalar en nosotros las buenas prácticas en pos del bien común están corrompidas, ellas mismas desde la mata. Esa fue la gran habilidad del stronismo; por eso sigue imbatible hasta hoy.
El Poder Judicial, cuya legitimidad no está en los votos sino en su eficiencia y eficacia para hacer cumplir la ley ha puesto a Astrea como la reina venal. A ella pagan tributo todo el resto de la maquinaria estatal, municipal y privada.
La Contraloría General de la República es un adorno, pues hace poco se descubrió que los que deben ser controlados pasan de ella y solicitan el control a una instancia de aquel poder, que acepta cualquier papel que se le presente y así blanquea a todo el mundo. Hecha la ley hecha la trampa.
Por supuesto que no sorprende en absoluto todo lo que está saliendo a la luz con el nepotismo instalado por los "representantes del pueblo".
Tampoco sorprende que nuestro presidente y su canciller hayan querido poner a un orgulloso Stroessner en la ONU.
Todos estos años de transición y consolidación de la democracia nos han mostrado que el stronismo nunca se fue. Y lo peor de todo: que no queremos dejarlo ir.
¿Hay esperanza de que alguna vez se vaya? Sí que la hay, porque algunos no han sucumbido.
El ejemplo es que hay una ciudadanía que ha logrado frenar con su indignación este último acto de reivindicación.
Para esto hace falta toda una reingeniería cultural que solo se logra revirtiendo ciertas prácticas y fortaleciendo la memoria histórica.
Un ejemplo que ayudaría a desinstalar el stronismo sería aquella materia que se había propuesto como opcional en el currículum educativo y que quedó, a propósito, en el olvido.
La lucha será larga y titánica, se dará en el día a día y en cada situación en donde el stronismo nos tiente.
En ese combate estará en juego el futuro del Paraguay y de nuestros hijos y nietos.

“Armen lío, pero mucho lío"

Esta es una historia de desagradecidos, de personas que se escudaron en una falsa imagen de honestidad para vendernos espejitos de diferentes  colores electorales. Hablo de los que después de promesas de transparencia y honestidad, de las que se hallaban a montones en los días de elecciones, quedó reducida a polvo, ya que los mismos que tuvieron suerte con los votos, pisan hoy burlándose del reclamo que ahora se les hace por incumplimiento de las dichosas promesas de un  "rumbo mejor", hablo de las quejas que les hace  la opinión pública.
Transparencia de saber cuántos son y dónde están, eso por empezar fue una vulgar mentira. Cuestiones de favoritismos a familiares, novias, amantes, hablo de nepotismo, quedó sepultado junto a la palabra honestidad. Con este desafortunado repertorio comienzan a ocuparse de asuntos importantes del país reclutando en el Congreso y en muchos casos a seccionaleros.Y uno se pregunta cuál es la razón por la que una/ un diputado o senador necesita 18 amanuenses, para que hagan ¿qué? Aunque con amantes, bandidas y modelos, uno se da cuenta cual es la forma en que "trabajan", ya que no justifican.
Pero seamos optimistas con estos irredentos e imaginemos que los 18 de la "selección" de cada parlamentario fueran profesionales calificados, ¿cómo podrían explicarles los proyectos a tipos y tipas que están en una banca solamente tocados por la varita mágica de los votos y de los acomodos en el partido tal o cual, ya que a estos solo les importa su bolsillo personal no su prestigio como representantes del Estado y solo se dedican a "estudiar" dónde podrían ganar más?
De los 18 elegidos, muchos son niñeras, sirvientas, choferes o jardineros, que se desempeñan en la casa de cada senador, de modo que el Estado le está pagando a estos servidores públicos, su personal privado o doméstico. Y estoy casi seguro que no les dan el sueldo que cobran sino menos.
Con todo esto usted tendría derecho a estar enojado o enojada y hacer lo que le dijo el presidente Cartes que recomendó, como el papa Francisco, "armen lío". Buen consejo pero según el tamaño de la deshonestidad "armen mucho, pero mucho lío". No tenemos que quedarnos con aquello que nos dicen los que nos menosprecian con aquello de: "Bueno... si no te gusta...".

La cuñada de Tuma debe volver a casa

Toda la parentela de los diputados y senadores que ingresó al Estado sin concursar y que hoy se nutre del dinero público tiene que irse. Y tiene que irse hoy mismo, sin ningún trámite, sin discusiones ni pataleos. Chau y a casita.

Se tiene que ir porque sencillamente sus contratos son nulos de nulidad insalvable y cada moneda que siga recibiendo del Estado constituye un robo del que sus contratantes son patrimonialmente responsables.
Y no es una cuestión antojadiza, sino simplemente la conclusión inevitable tras un repaso de la ley.
Hagamos memoria: Solo se puede ingresar al servicio público sin pasar por un concurso de oposición si el nombramiento es para ocupar un cargo de confianza, y la parentela parlamentaria no ocupa cargos de confianza.
La Ley de la Función Pública no puede ser más clara al respecto; en su artículo ocho enumera puntillosamente cuáles son los cargos de confianza, y subraya que la enumeración es taxativa. O sea, los que no están en la nómina no son cargos de confianza. Y allí no hay una línea sobre asesores ni secretarios ni niñeras del Parlamento.
Los cargos de confianza son los de responsabilidad ejecutiva, son los cargos de confianza de un gobierno o de una administración, no de una persona: son ministros, secretarios con rango de ministros, procurador, secretarios generales y privados de los ministros, embajadores, cónsules, directores jurídicos.
La parentela parlamentaria tampoco puede alegar que pertenece al personal auxiliar (para cuya contratación también se debe realizar un procedimiento simplificado de selección), porque la ley del presupuesto califica a estos como jornaleros, y los jornaleros no pueden ganar más de dos salarios mínimos.
La parentela parlamentaria percibe salarios por sobre los cuatro millones de guaraníes. No son jornaleros; luego, no pudieron entrar ni siquiera por procedimientos simplificados de selección.
De hecho, ni siquiera pueden aparecer como contratados porque la Ley de la Función Pública, en su artículo 25, señala que el Estado solo puede contratar personas para combatir brotes epidémicos, atender situaciones de emergencia pública, realizar censos y ejecutar servicios profesionales especializados; y para estos dos últimos, igual es necesario pasar por concurso, según estipula el artículo 27.
Y por último y lo más importante: El artículo 17 de la misma ley reza: "El acto jurídico por el que se dispuso el ingreso a la función pública en trasgresión a la presente ley o sus reglamentos será nulo, cualquiera sea el tiempo transcurrido".
No importa si ingresaron hace cinco o diez años, los que entraron sin concurso tienen un contrato nulo y, por lo tanto, para la ley no han acumulado un solo día de antigüedad.
Así que la cuñada del diputado Tuma y toda la parentela parlamentaria no tienen otra que regresar a sus casas, sin perjuicio de que la Justicia obligue a sus contratantes a devolver al fisco cada centavo que ilegalmente se les ha estado pagando.