Esta es una historia de
desagradecidos, de personas que se escudaron en una falsa imagen de
honestidad para vendernos espejitos de diferentes colores electorales.
Hablo de los que después de promesas de transparencia y honestidad, de
las que se hallaban a montones en los días de elecciones, quedó reducida
a polvo, ya que los mismos que tuvieron suerte con los votos, pisan hoy
burlándose del reclamo que ahora se les hace por incumplimiento de las
dichosas promesas de un "rumbo mejor", hablo de las quejas que les
hace la opinión pública.
Transparencia de saber cuántos son y dónde están, eso por empezar fue una vulgar mentira. Cuestiones de favoritismos a familiares, novias, amantes, hablo de nepotismo, quedó sepultado junto a la palabra honestidad. Con este desafortunado repertorio comienzan a ocuparse de asuntos importantes del país reclutando en el Congreso y en muchos casos a seccionaleros.Y uno se pregunta cuál es la razón por la que una/ un diputado o senador necesita 18 amanuenses, para que hagan ¿qué? Aunque con amantes, bandidas y modelos, uno se da cuenta cual es la forma en que "trabajan", ya que no justifican.
Pero seamos optimistas con estos irredentos e imaginemos que los 18 de la "selección" de cada parlamentario fueran profesionales calificados, ¿cómo podrían explicarles los proyectos a tipos y tipas que están en una banca solamente tocados por la varita mágica de los votos y de los acomodos en el partido tal o cual, ya que a estos solo les importa su bolsillo personal no su prestigio como representantes del Estado y solo se dedican a "estudiar" dónde podrían ganar más?
De los 18 elegidos, muchos son niñeras, sirvientas, choferes o jardineros, que se desempeñan en la casa de cada senador, de modo que el Estado le está pagando a estos servidores públicos, su personal privado o doméstico. Y estoy casi seguro que no les dan el sueldo que cobran sino menos.
Con todo esto usted tendría derecho a estar enojado o enojada y hacer lo que le dijo el presidente Cartes que recomendó, como el papa Francisco, "armen lío". Buen consejo pero según el tamaño de la deshonestidad "armen mucho, pero mucho lío". No tenemos que quedarnos con aquello que nos dicen los que nos menosprecian con aquello de: "Bueno... si no te gusta...".
Transparencia de saber cuántos son y dónde están, eso por empezar fue una vulgar mentira. Cuestiones de favoritismos a familiares, novias, amantes, hablo de nepotismo, quedó sepultado junto a la palabra honestidad. Con este desafortunado repertorio comienzan a ocuparse de asuntos importantes del país reclutando en el Congreso y en muchos casos a seccionaleros.Y uno se pregunta cuál es la razón por la que una/ un diputado o senador necesita 18 amanuenses, para que hagan ¿qué? Aunque con amantes, bandidas y modelos, uno se da cuenta cual es la forma en que "trabajan", ya que no justifican.
Pero seamos optimistas con estos irredentos e imaginemos que los 18 de la "selección" de cada parlamentario fueran profesionales calificados, ¿cómo podrían explicarles los proyectos a tipos y tipas que están en una banca solamente tocados por la varita mágica de los votos y de los acomodos en el partido tal o cual, ya que a estos solo les importa su bolsillo personal no su prestigio como representantes del Estado y solo se dedican a "estudiar" dónde podrían ganar más?
De los 18 elegidos, muchos son niñeras, sirvientas, choferes o jardineros, que se desempeñan en la casa de cada senador, de modo que el Estado le está pagando a estos servidores públicos, su personal privado o doméstico. Y estoy casi seguro que no les dan el sueldo que cobran sino menos.
Con todo esto usted tendría derecho a estar enojado o enojada y hacer lo que le dijo el presidente Cartes que recomendó, como el papa Francisco, "armen lío". Buen consejo pero según el tamaño de la deshonestidad "armen mucho, pero mucho lío". No tenemos que quedarnos con aquello que nos dicen los que nos menosprecian con aquello de: "Bueno... si no te gusta...".
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